Hace tiempo asistí a una charla del fotoperiodista granadino Juan Ferreras Iglesias,
colaborador en el periódico Patria, cofundador del Diario de Granada,
corresponsal de El País y redactor gráfico de la Agencia EFE (ya casi jubilado). Además de que
parecía un tipo simpático, pues le dio un toque cercano a la tertulia, me
pareció una charla muy profunda y sincera, se notaba que iba aflorando de su
interior. Solo en su forma de relatar lo que nos contó ya se notaba que sentía
verdadera pasión y vocación por su trabajo.
Su forma de
vida ha sido muy arriesgada en múltiples ocasiones —por razones como haber estado presente en el escenario de una guerra o haber sido amenazado por las imágenes o la información que había conseguido—, y también muy dura por
todas las situaciones desagradables con las que se ha encontrado. En sus
palabras se reflejaba la impotencia acumulada de haber presenciado hechos
injustos y crueles y no haber podido acabar con todos ellos. Desde entonces, dijo, se había puesto al servicio del débil siempre que le había sido posible.
Es un claro
ejemplo de que se puede ser feliz cuando amas tu trabajo, a pesar de que este
te pueda dejar cicatrices, no te reporte apenas beneficios económicos e incluso
a veces ponga en peligro tu vida.
No todo el
mundo podría llevar una vida como la suya, por lo que advirtió que quien no
estuviera cien por cien seguro no se atreviera a introducirse en ese terreno.
También nos habló de periodistas a los que admiraba, nos recomendó algunos
autores —como el periodista Chaves Nogales— y nombró a una serie de fotoperiodistas,
según él, dignos de conocer: Robert Capa, Ansel Adams, Emilio Morenatti, Bernat
Armangué y Samuel Aranda, entre otros.
En
definitiva, fue una charla interesante, enriquecedora y, en cierto modo,
curiosa. No todos los días se tiene la oportunidad de conocer a una
personalidad tan particular como la de Juan Ferreras.
No hay comentarios:
Publicar un comentario